jueves, 6 de mayo de 2021

Dr. KLIK. Capitulo 10. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

 






Capítulo 10


La libertad es la esclavitud 

de los que creen en ella.  

Dr. Klik



   Defenestrado de los círculos intelectuales el Dr. klik se aleja cada vez más de su propósito. La supervivencia es más importante que cualquier tipo de erudición. Con los días contados y su visa expirando, deambula por las calles de South Beach, cuando de la noche a la mañana y siguiendo con el mismo color, estalló el código rojo, justo el fin de semana del Fun & Food Festival.


  Las autoridades de la ciudad pidieron asistencia nacional debido a la rápida propagación de una nube de gas fétido, que salía de un reconocido hotel del área. Enseguida el cúmulo se hizo nubarrón cubriendo el cielo de Miami Beach. 


   Esto precipitó la llegada de los ambientalistas más radicales. Con pancartas en contra del calentamiento global declararon que el desorden climático y el efecto colateral de nuestro modo de vida, eran los responsables del código rojo. 


   El domingo la cosa se puso seria con el arribo de los competidores para el “Contest Annual Glotons Anonymous” Organizado por una reconocida cadena de restaurantes de comida rápida y auspiciado por una marca famosa de inodoros. 


    En el grupo venían los tres ganadores de la competencia que no llegaron a las habitaciones y pidieron los baños disponibles en el lobby del prestigioso hotel. 

   

   Los bomberos de la ciudad debieron intervenir y el alcalde se apersonó en el lugar de los acontecimientos aprovechando la ocasión para promocionar su reelección para un próximo mandato más saludable sin códigos rojos. 


   Luego llegó la televisión. Querían saber de víctimas fatales. Los laboratorios recogieron el guante y lanzaron al mercado la píldora contra el código rojo que no era otra cosa que un alivio de efecto placebo y los medios de comunicación aprovecharon la noticias del momento para vender el milagroso comprimido durante las tandas comerciales. 


   Las empresas tecnológicas proyectaron una aplicación para detectar el código rojo en los teléfonos pero fracasaron en un primer intento, ya que al descargarlas, desprendían una pestilencia irritante. A esas alturas y debido al nubarrón hediondo que no paraba de crecer, se aconsejó a la población permanecer en las casas y solo salir para lo esencial. Era obligatorio usar máscara de buzo y tubo respirador con filtro incorporado.


   Poco a poco y mientras las malas noticias iban y venían, el Dr. Klik dio rienda suelta a su misantropismo, vagando cerca del mar. La arena y las palmeras eran su único y placentero séquito. Ser un inadaptado tiene ciertas ventajas que el Dr. klik supo aprovechar. Enseguida se dio cuenta que debía continuar viaje ligero y soltó lo poco que llevaba, salvo su equipo de buzo esencial. En ese sentido se puede decir otra vez que el Dr. Klik es un precursor. 


     El día lunes, la ciudad amaneció sitiada por la guardia nacional que desbordada de códigos rojos, pidió ayuda a la NASA que se desplazó rápido hasta el lugar de los hechos. Los científicos discutieron la posibilidad de enviar todos los códigos rojos al planeta rojo. Mientras tanto, en un intento por detener la catástrofe, se anunció la cuarentena absoluta de la ciudad. 


   La medida tuvo poco efecto ya que el código rojo se propagó hacia otras urbes y se anunció la emergencia nacional declarando a esta, enemigo número uno atentando contra la paz y el bienestar de la ciudadanía; poniendo en alerta a todas las agencias de seguridad. 


   Esa misma noche el presidente se solidarizó con la población y en un acalorado  discurso (su cara y su pelo de tinte anaranjado eran demostración de la febril situación) anunció la movilización de tropas para defender al territorio de lo que él ya consideraba una conspiración china llevando intranquilidad a todos los hogares del país.


   Miles de personas salieron a las calles chocando con la policía y el ejército en desacuerdo por la medida de corte fascista, lo que perturbó el carácter colérico del mandatario que tildó a todos los anarquistas de bolcheviques. 


   Al día siguiente se lo conocerá en un futuro como el “Martes de Miércoles” porque se produjo la mayor caída en el Dow Jones. El mercado de valores fue cerrado por tiempo indeterminado por falta de higiene y seguridad y los mayores inversionistas junto a los dueños de los bancos más importantes escaparon del territorio en sus jets privados a prueba de códigos rojos.

   Los pocos que quedaron en la ciudad, debieron trasladarse a los refugios. 


   Ahora el Dr. Klik está en uno de ellos. Hay cientos de personas. Los espacios son pequeños. Hay poca luz. No se sabe que pasara. Las últimas noticias dicen que las ciudades están sitiadas y que al presidente no le queda otra opción que accionar el código rojo.

— Fin —


viernes, 30 de abril de 2021

Dr. KLIK. Capitulo 9. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

 






Capítulo 9




   —¡Señoras y señores!  ¡Muy buenas tardes!  Esto es, Literatura Patafísica a la Gorra. Literatura en media hora. Introducción al NO cuento. El NO conflicto. Maestros del NO cuento. ¡Todo esto y mucho más, en la excelente y magistral clase de hoy! Damas y caballeros con orgullo, tengo el agrado de presentar al experimentado, avezado, guía y gurú de la Patafísica. ¡Con ustedessssssssss El Dr. Klik!  


   Así lo anunciaba Gloria Loniega en el salón de lectura de Books & Magazines, aquella tarde en que la gente no tenía nada que hacer. Sin embargo, ese nada que hacer, era lo más importante que había que hacer. Porque de eso se trataba, de no hacer nada. De no contar cuento. El Dr. Klik lo sabía y se encontraba en su peor trance. 


Los últimos morlacos se los había gastado en una sopa de pollo en el Art Deco Supermarket antes de tomarse la S hacia el downtown. Una vez en el centro, hizo combinación con la B que le permitía hacer una transferencia con la línea D, pero resulta que se tomó la F que lo llevó al Omni Station. De ahí parten todas las letras del abecedario. Su corazón se llenó de gozo jugando al Scrabble y luego de seis horas girando, llegó a la librería famélico. Menos mal que le habían prometido un sándwich y una Coca Cola para después del evento. Pensando de antemano que, quizás no habría final, (el Dr. Klik solo cree en el presente) pidió el refrigerio ni bien llegó. 


   Al suceso asistieron destacadas figuras literarias del Sur De La Florida.

Presentes estaban: Chasquido Palenzuela, el Poeta del Género; Carlos Coloreado, el poeta que pinta sus versos; Pedro Melena de León, eximio representante del Noir tropical Sudaca y el empresario inmobiliario y niño maldito del verso Gaston Brickell. El evento se veía galardonado con la presencia de los recién llegados desde La Madre Patria; Los Altos, emisarios estos, del Rey de España que venían con una orden de captura para Facundo Vaca Vaquero Vazquez, máximo divulgador del Spanglish. Pero por sobre todas las cosas al Dr. Klik le llamó la atención una pareja que se ubicó al fondo con una caja de tomates. Ambos llevaban gafas oscuras, un piloto de lluvia y sombrero. El resto de los presentes era literatura. 

    

   —¡Señoras y señores! ¡Buenas tardes!  En esta clase nos dedicaremos al género NO cuento. —comenzó diciendo el Dr. Klik, mientras se acomodaba las gafas. Luego tomó aire por el respirador y continuó.  

   

   —Un género de la Literatura Patafísica que es ni más ni menos que la Literatura del fracaso. Un chasco asegurado si siguen mis consejos ¡Piensen de la siguiente manera! ¿Quién puede asegurarles el éxito? Nadie. En cambio, la Literatura Patafísica los lleva directo al fracaso y ¿Que es el fracaso sino la semilla del éxito? 

   

   A esa altura, había ruidos nerviosos, que se cruzaban con miradas y carraspeos. Atrás en el fondo los tomates eran de color rojo punzó. La pareja le pareció conocida al Dr. Klik. 


   El Dr. klik sintió incomodidad y se excitó. No hay nada que le guste más que la incomodidad. Hasta se podría afirmar que el Dr. Klik se siente cómodo en la incomodidad.

   

   —Señores por favor que no tengo todo el día, —dijo con tono ganador.  —Parece que no entendieron que es a la gorra. continuó el Dr. Klik —Ya que definimos que es el No cuento, nos dedicaremos ahora al No conflicto. Por ejemplo, imaginemos esta situación. Una persona quiere salir de su casa. Va hasta la puerta, la abre y sale ¿Qué pasa? No pasa nada. No hay conflicto. Ese es el momento perfecto para comenzar el No cuento ¿Me siguen? 


   Los ánimos estaban caldeados. Esto le recordaba el caldo de pollo que se había tomado unas horas atrás, cuando Gloria Loniega negaba todo y se disculpaba de los disparates del Dr. Klik mientras Los Altos no perdían de vista a Facundo Vaca Vaquero Vazquez, que tomó la palabra diciendo: 

   

—Don’t mames guey! Tienes que fixear lo que estás diciendo. No sabes una pinche word about cuentos. Yo no sé you guys pero es suficiente for me. Esto me hace remembrar que I have better cosas que hacer. I should be going to la chingada


   Y así Facundo Vaca Vaquero Vazquez se levantó de la silla rápidamente buscando la salida sin saber que afuera lo esperaba La Policía Gramatical. Ahí secundado por los emisarios del Rey de España se lo llevaron esposado. 


   En ese preciso instante el Dr. klik hizo una pausa advirtiendo el despliegue de una catapulta hecha con dos remos en forma de cruz accionada por un motor  que la pareja del fondo comandaba lanzando tomates contra el estrado ante el estupor del público. Los tomates se peleaban por llegar y castigar al Dr. Klik con tanta saña que en el viaje viraban al color violeta. 


   El accionar de la desaforada pareja, que no eran otros que Los Merlines, envalentono al resto del salón que a dos manos lanzaban el vegetal rojo. Esto avergonzó sobremanera al Dr. klik, que no quería otra cosa que repetir el refrigerio y en cambio recibía una ensalada de chiflidos, furia y tomates. 


   Un justo apagón obró de redentor y para cuando se hizo la luz, no había ni sombras del Dr. Klik. 


jueves, 22 de abril de 2021

Dr. KLIK. Capitulo 8. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

 



Capítulo 8






   Luego de lo que se podría llamar una contra experiencia destructiva, el Dr. Klik sufrió los efectos colaterales del chipping hammer, que en psicología se lo conoce como E.P.V.C.  siglas que significan: En la puta vida lo vuelvo a coger (al chipping hammer). Esta dolencia afecta al Sistema Límbico. Exteriormente el trastorno se presenta en forma de temblores. El problema en ese sentido es que el Dr. Klik ya tiene algunos defectos de fábrica y ahora se le agrega este achaque. 


   Mientras vagaba por el Downtown tratando de encontrar un sentido a su vida y un cartel anunciaba la marca de Flan Tembleque, vio el monumental edificio sobre Flagler Street. Era ni más ni menos que La Biblioteca de Babel. Un paraíso dentro de otro paraíso, cuyo inmenso follaje son hojas de papel escritas bajo la ilusión de la inmortalidad. 


   A la desaforada esperanza de encontrar una vez por todas la dicha, se perdió en sus galerías hexagonales, buscando entre anaqueles, un libro en particular por demás escatologico, cuyo título fue el rebanar de sesos en su juventud. Perdido entre los amplios salones y estantes abarrotados de títulos, como ratón de biblioteca, pronto lo invadió la desesperanza; hasta que decidió consultar sobre el mostrador a un dependiente que estaba mirando porno en la computadora. Tenía los ojos rojos. 


   —¡Disculpe el coito interruptus! Ando buscando un libro que se llama La Patafísica y Otras Eyaculaciones.  —le dijo mientras pensaba que había dado con la persona dada, dada las circunstancias (Al Dr. klik le encanta la palabra dada porque proviene del Dadaísmo, base fundacional de la Patafísica)

  

   —¡Oh, Si! —le dijo el auxiliar y continuó. 

   

   —Ese libro está en el último hexágono. Suba las escaleras. ¡No hay otra! Cuando llegue al último polígono deberá resolver una ecuación. La misma, está dentro de un libro de tapa roja con letras indescifrables en su lomo. Para llegar a él, deberá pararse en el vértice sud-sudeste y desde ahí caminar en diagonal avanzando dos casilleros y retrocediendo uno. En el espacio retrocedido, muévase tres pasos a la izquierda y uno hacia al centro. Desde ahí, haga una perpendicular con dirección norte y en esa posición practique una parabólica de signo negativo. Continúe de esa manera hasta el cuarto anaquel empezando por la derecha. ¡Ahi no esta! Pero encontrará las instrucciones para descubrirlo. 


   Al Dr. Klik, que se mueve en el mundo de los números como pez fuera del agua, no le quedaba otra. Temió que resolver esa ecuación le haría olvidar los resultados de su todavía ignorada tesis y esa suposición lo llevó a dudar. Pero no había llegado hasta ahí en vano. El Dr. Klik odia la vida en pretérito, por eso miro hacia adelante y pensó en la frase de su amigo Julio, que para llegar al cielo solo hace falta una piedrita y la punta del zapato. Y ahí justo vio a una piedrita que lo estaba esperando y llevándola de puntin, se fue haciendo jueguitos mientras subía.    


   La ecuación era de cuatro incógnitas y de grado irracional. El resultado es un número igual ó mayor al que corresponde a cada incógnita. Ese guarismo final es de cuatro cifras. Cada cifra corresponde a una letra del alfabeto formando el vocablo DOWN, que era justo lo que decía el cartel sobre la puerta oxidada en el vértice norte del hexágono y en su felicidad, por haber resuelto el enigma, ni siquiera alcanzó a leer, cuando abrió el portón que daba al vacío. 


   Un alarido se escuchó mientras un fuerte toldo amortiguaba la caída y el Dr. klik se deslizó como en tobogán; cayendo en puntas de pie en la cola de la S, hacia Aventura y como el Dr. Klik es amante del riesgo y el azar, se coló rápido en el autobús, ante la furia de los pasajeros.

   

   Sentado sobre la ventanilla, viendo los rascacielos que se extendían a lo largo de la Bahía de Biscayne, lamento no haber tomado un libro para entretenerse durante el viaje. Su único consuelo eran los anuncios publicitarios que decían Aventura Mall. 


   Mal ya la estaba pasando ante el clamor de los pasajeros que lo habían aislado y le gritaban —¡Go to the back door! cuando el chofer lo dejó arriba del puente MacArthur, a dos millas de Miami Beach. 

   

   Eso no amedrentó al Dr. Klik, que con su equipo de buceo se sumergió en las tibias aguas de la bahía, nadando siempre en dirección este. En el medio del trayecto, unos delfines lo acompañaron y le dieron un empujoncito; hasta que después de tres horas en el medio acuático, llegó a la calle 5 con Alton Road.


   Merodeando la zona conoció a Mr. Singh y a su hermano Lucky Yogui secundado por las Chaca-Chaca, tres féminas que profesan el Budismo y forman parte de un grupo de apoyo espiritual gratuito para los que han sufrido los embates del chipping hammer. Ahí fue introducido a los Chapines Voladores, que estaban en pleno tratamiento después de haber presentado “El Conceptual Hondureño”, una arquetipo de bidet para armar y desarmar hecho en roca granito en la última feria de arte para migrantes INMIGRARTE. 


   Los hermanos estaban en la fase dos del tratamiento llamado La Fregada del Monolito, que consiste en la limpieza general de tronco y extremidades con una hidrolavadora a presión manejada por un mono que se llama Lito; famoso por curar las heridas con Merthiolate. 


   Si bien el Dr. Klik no había llegado a esa situación, fue de inmediato a la fase tres que consiste en la práctica de meditación trascendental. Luego le es permitido agredir verbalmente al siniestro aparato que se encuentra montado en un podio. La terapia se llama The Blame Therapy.  Es de vital importancia la parafernalia provista para este método de desintoxicación, que consiste en; ajo, inciensos, una cruz y una foto del mártir Martillo Hammer. 


   El Dr. Klik que no tenía donde ir aprovechó la bondad de estos samaritanos y fingiendo efectos colaterales continuos, se quedó en la Fundación. Los budistas le dejaron en claro que no todo es contemplación y que había que ganarse el sustento como ellos lo hacían; leyendo las manos y predicando el futuro por la Lincoln Road.


   Al Dr. Klik le iba mal en tal menester. Vestido con atuendos de monje tibetano, un libro de Ludovica Squirru, inciensos y un gong, intentaba predecir el pasado de los distraídos turistas que deambulan por el transitado paseo. Estos, frente al bombardeo de ofertas innecesarias, no tenían tiempo ni siquiera para mandar a la mierda al Dr. Klik que no acostumbrado a las altas temperaturas se arrancó el atuendo como Tony Montana y se fue a Munchies a tomar unas frías. Al rato, mientras caía la tarde sobre la Lincoln Road y un homeless estiraba la mano en la puerta del CVS en tanto los turistas tomaban selfies entre palmeras y vidrieras de lujo, sacó del bolsillo una tarjeta con un número de teléfono. Se alegró. Un número no es solo un número. En la soledad puede ser también una esperanza. Y pidió otra cerveza para celebrar.


martes, 13 de abril de 2021

EL CLUB DE LOS POETAS OLVIDADOS




Poesia Seudonima

Cualquier escritor, poeta, narrador que se jacte de serlo, busca la perpetuidad en su arte; volverse inmortal a través de su obra. Nosotros lo contrario. Nosotros solo buscamos el olvido, la desmemoria.


Ahora es


Ahora es nunca, 

como tus labios

de ayer


Ahora es siempre,

como la lluvia

sin viento


Ahora es ahora,

y solo ahora

por aquella

voz


Ahora es lo que fue,

y nunca sera,

como la luna

sin mar


Ahora es memoria

de la que no 

sobreviviremos,

sin pena,

sin gloria


Ahora es 

un vaso vacio


Un fuego 

sin llama


Una mañana

sin amanecer


Ahora es ahora

y mas nunca

que ahora,

ahora es




domingo, 11 de abril de 2021

Dr. KLIK. Contra Capitulo 7. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.





Contra Capítulo 7


Amarte, solo por amor al arte.




   No toco tu boca, etérea. La deseo desde el primer día que la vi; la deseo tanto que si me sacara una selfie la verías pegada en el medio de mi frente, como si fuera un tercer ojo; un ojo, al que le gustaría jugar al cíclope si lo dejaras. Pero no, no la toco. Solo me queda la fantasía y la ilusión frágil de que algún día será mía, para morderla suavemente y sentir mariposas en mi boca y tu boca en flor. Pero cuanto más pasa el tiempo, la desesperación, el desgarro de la carne, la huida a otra parte, el miedo y el gusto amargo que fuiste todo deseo alguna vez; regreso violentamente a este presente con un afán que se propaga en el espacio infinito, atravesando la muerte, que por más dolorosa que sea nunca lo será como esta sensación masoquista de no tocar tu boca, de solo desearla. Una boca ya inalcanzable para mis besos, tan lejos, que ya prefiere el silencio, antes que el rechazo de tu boca, que no toco, solo la deseo y la miro; por ahora.


martes, 30 de marzo de 2021

Dr. KLIK. Capitulo 6. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

 







Capítulo 6







   Volver a Miami no era una opción. Colgado de la punta del mapa, al sur de Los Estados Unidos, el Dr. Klik barajó la opción de tirarse al mar y llegar a Cuba. Excelente nadador, no le aseguraba sobrevivir a los hambrientos tiburones y mucho menos al régimen de Los Castro. Si bien el Dr. Klik tiene un parentesco lejano con el Che, tan lejano como la distancia entre La Habana y La Patagonia; su afiliación al PPP Partido Popular Patafísico, cuyo principal correlato se basa en la libertad individual de perder la cordura, no está conforme a los mandatos del sistema comunista. Otro inconveniente, es su pasado relacionado al fanatismo que profesa por el Super Agente 86, que lo llevó varias veces a dar cuenta a las autoridades, sospechosas de su comportamiento errático e impredecible. Con frecuencia, era arrestado por hablar con su reloj; claro que ahora parece algo normal, pero te quiero ver allá por los años setenta. En ese sentido el Dr. klik es un pionero. Cómo sería su adelanto a la época que se hacía llamar Maxwell Smartphone. Pero volviendo a la incertidumbre de su destino, en eso estaba que de Cuba para Miami, que de Miami para Cuba, cuando la ciudad de Key West se vistió de fiesta para el quincuagésimo Concurso Ernest Hemingway.


   El Parade comenzó temprano con desfile de carrozas y luminarias. En ellas, iban los participantes del concurso más famoso de Los Cayos. De cazador, de piloto,de torero, de pescador, el común denominador era: barba abundante y gorra de béisbol. Y así iban llegando a la Mansión Hemingway. 


   El Dr. klik aprovechó la situación, debido a que los dependientes estaban atareados y mientras se atragantaba con un cóctel de langostinos, escucho un acento familiar, 

   

   —¿Que hace? —¿Cómo anda? 


   Cuando pensó que para un argentino, no hay nada mejor que otro argentino y se acercó, con precaución, claro. 


   Luego anunciaron al ganador, que era ni menos ni más que el escritor y periodista argentino Hernan Olivera. Hombre grueso y barbudo que, vestido de jeans, camiseta de Key West, gorrita y New Balance blancas, se adjudicó el primer premio. 


   En principio el Dr. Klik pensó que con ese apellido bien podría haber participado en un concurso de Rayuela. Pero no. Porque el personaje de la novela se llama Oliveira y este es Olivera. Pensaba en esto cuando se acercó con intenciones de sacar algún provecho en su desesperada situación. Todavía el éxito de su tesis era una utopía y necesitaba hacer cualquier cosa para sobrevivir. 


   —¡Solo una letra lo separa a usted de Hemingway y Cortázar!  le dijo por la espalda a Olivera, que cuando lo escuchó y se dio vuelta, el Dr. Klik tenía su mano extendida. 

   

   —¡Dr. Klik. Patafisico General! 


El Dr. Klik se sintió liberado al escuchar de su propia boca lo que había dicho, cuando Olivera extendió su mano.

   

   —¡Un gusto! —Hernan Olivera! —Autor, periodista, dibujante, editor y obrero de la construcción! —le dijo. Tenía la cara fruncida como escritor sin ideas. Parecía no haber entendido el chiste. El Dr. Klik tampoco.


   Hubo un silencio y se cayó un coco, entonces la música comenzó a sonar, los gatos a maullar y todo el mundo para Sloppy Joe 's.


   El Dr. Klik buscaba compañía y recordó que Borges supo soñar a un hombre que se soñaba a sí mismo; entonces así busco a quien soñar y mientras hurgaba en la memoria, recordó a la Etérea. La vio otra vez recorriendo los jardines. De aspecto fantasmal iba vestida de gasa y tul y lo primero que masculló el Dr. klik fue, que tul, que tul. Recordó también su amable rebote cerca del altar y se preguntaba qué habría sido de su romance con la futbolista de brazos tatuados, pero eso no acobardó al Dr.Klik que enamorado de la impalpable imagen y la fugacidad de los hechos, fue a su encuentro y le pidió que lo acompañara al party. Ella aceptó y con el encanto del glamour tropical y de la única compañía de los felinos, testigos del frugal romance, el Dr. Klik dio rienda suelta a sus instintos mas primitivos; en un idilio que podría durar, menos que un latido sobre un corazón agonizante. Y como el Dr. Klik sabe de matemáticas y no cree en las cuestiones del amor, imagino la siguiente fórmula: - Latido  - Corazón = Etérea. 


   Pero esa fórmula la perdió durante la borrachera en la fiesta que duró hasta altas horas de la madrugada y cuando despertó estaba tirado en la parte de atrás de la pick up pero ahora de vuelta en Miami y en una obra en construcción; justo el Dr. Klik que la única vez que agarró un martillo fue para colgar el título de Patafísico en la piecita de atrás de la casa de los viejos.

  

—Orale guey. Estoy que me lleva la chingada... 

Hablaban entre ellos.  

   —¡Orale guey!  —¡La troca esta tardando mucho, guey!  —¡Espero que no venga la chingada migra, guey!  

   Una migraña atormentaba al Dr. Klik cuando de repente una furgoneta llegó y fueron hasta una demolición. 

   Todos los aspirantes estaban preparados para el comienzo de la jornada con cascos, orejeras, barbijos, chalecos fluorescentes, lentes de protección, pinzas, picos, palas, botas, cintas de medir, arneses, martillos, cinceles, aparejos, baldes y luces de visión nocturna. El capataz, que vio al Dr. Klik despojado de todo, le entregó la herramienta emblema de la construcción del sueño americano, el famoso chipping hammer, para que haga un ajugero en la pared. Mientras lo hacía, sacudía su cuerpo tal chamán en trance y su cabeza era una coctelera con todos los traguitos de la noche anterior. 

   Estuvo tres horas temblando a la par del martillo y al terminar el agujero, se fugó por el. 

   En la huida desesperada le pareció ver a Olivera que escapaba por otro boquete.



sábado, 20 de marzo de 2021

Dr. KLIK. Capitulo 5. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

 




Capítulo 5



 

   Luego del desastre en la Biblioteca Pública de Miami Beach y prófugo de las autoridades, el Dr. Klik recordó que el asesino de Gianni Versace estuvo varias noches oculto en un yate abandonado. A falta de una embarcación, pasó dos días escondido dentro de un canasto de basura en la 43th y Collins al lado de la parada de la L que va a Hialeah mientras la ciudad era un hervidero. Durante el obligado presidio fue picoteado por un par de cuervos. 


   El Dr. Klik no deseaba otra cosa más que un cafecito con leche y una tostada cubana de Munchies, pero no había tiempo para el placer. Por eso, cansado y perseguido por sus demonios (al Dr. Klik nunca lo verán vestido con moño), el domingo por la mañana, cruzó la bahía nadando. 


   No se percató que era día de competición de lanchas, y de casualidad no lo partieron al medio. Del otro lado, empapado y vivo de casualidad, se secó al sol como iguana mientras una avioneta surcaba un cielo sin nubes anunciando la presentación de DJ Hermes en el Ultra. 


   Unos obreros que estaban en el lugar haciendo unas reformas, hablaban de un viaje inmediato hacia Key West. 


   Si había un sueño que le faltaba realizar al Dr. Klik era visitar la casa de su escritor favorito Ernest Hemingway. Le hubiese gustado compartir noches de tabaco y ron pero el único consuelo que le quedaba era visitar su casa museo. Admira de Ernest, su aspecto recio y sus aventuras en África (El Dr. Klik no es capaz de matar a un pajarito). La fama, su relación de amistad con ciertas celebridades y claro, sus éxitos editoriales, hicieron de Hemingway, un héroe literario para el Dr.Klik que montado de incógnito en la caja del pick up, entre herramientas y tablas de madera, llegó a Key West seis horas mas tarde. 

   

   Debido a su dolencia en el ciático y a la dureza de la batea, el Dr. Klik quedó doblado en un ángulo de noventa grados sin poder recuperar la postura; es así, que unos jóvenes trataron de ayudarlo a cruzar la calle y una señora le ofreció su andador animal print con señal wifi. 


   Lo que parecía una vergüenza para el espíritu atlético del Dr. Klik, se convirtió en una ventaja cuando se dio cuenta que pagaba tarifa senior para entrar a la casa del escritor. Una vez adentro, fue recibido por un guía que bien podría ser el doble de Hemingway. De barba blanca, mentón cuadrado y mirada distante, el orientador vestía una hawaiana, bermudas cargo, medias de algodón y un par de New Balance blancas. El Dr. Klik, ni bien lo vio, lo abrazó y lo beso para luego pedirle un autógrafo, mientras el sorprendido y desorientado guia limpiaba su cara de asco los residuos babosos del alienado patafísico, autor de la Ecuación Literaria.


   Después de semejante contra experiencia, camino solo alrededor de la casa construida de piedra colonial rodeada de jardines floridos y Palmeras de grueso tronco, para terminar rezando una plegaria por Sánchez en el cementerio de los gatos. 


Unos minutos de silencio pasaron hasta que vio un altar en el centro del eden. 


   Ahi fue atraído con pasion por una jovencita de aspecto etéreo. Atortolado, le pidió la mano. La sutil muchacha, agradecida por tanta caballerosidad, supo disculparse mientras apuntaba con la vista a otra joven de brazos tatuados y corte de jugador de fútbol europeo que conversaba con un caballero de aspecto distinguido. El papelón, lo llevó a esconderse entre la gente y se perdió el cuento del “centavo y la piscina” pero poco le importó. 


   Minutos más tarde llegó al cuarto donde el genio había escrito la mayoría de sus grandes obras. Ahí, entre libros, máquinas de escribir, presas de caza y suaves cortinados de color pastel, convocó a la musa mientras respiraba profundo el aire de mar. Nada. Ni siquiera una idea por su cabeza. Esto preocupó sobremanera al Dr. Klik cuya imaginación no tiene límites y mientras intentaba algún pensamiento, acariciaba su mentón. Nada. Pensó que si leía algo en la librería activaría su ingenio.


   Café de por medio se sentó bien cómodo en un sillón para leer el relato “La breve vida feliz de Francis Macomber”. Un cuento recomendado por Gabo en Aracataca (la foto de una gorra que dice I love DR. Klik, a la sombra de un bananero, es prueba de ello). La lectura del cuento indujo al Dr. Klik a un sueño ponzoñoso donde es perseguido por varios leones y su única protección es una escopeta que Hemingway le dio sin balas. Los ronquidos, que poco a poco se ajustaron a la categoría de sofocación, dieron paso a los gritos pelados. 

   

   —¡Ahí viene el león!  ¡Ahí viene!  ¡Mamita querida! ¿Dónde están las balas? ¿Dónde están? rugía el Dr. klik, mientras Hemingway, desde arriba de un árbol le disparaba con su rifle y gritaba 


 —¡Dale Mr. Klik! ¡Ahí van las balas! ¡Catch them if you can!


   Los aterrados turistas no dudaron un instante y huyeron en estampida aventando a la madre de Hemingway,  justo cuando El Dr. klik, que sufre de incontinencia intestinal, era trasladado de urgencia al baño. Un dependiente le ofreció un pamper y esto puso de mal humor al Dr. klik que no paraba de temblar. Otro empleado se apiadó y le preparó un té de tilo. El Dr. Klik se tomó toda la jarra hirviendo.

 

Después del escándalo, los trabajadores dieron por terminada las labores del día y se retiraron. 


   El Dr. Klik, que no tenía donde ir, pensó en camuflarse y pasar la noche en la mansión. Y así lo hizo, a pata ancha en la robusta cama de madera antigua y radiantes sábanas blancas, durmiendo con un ojo abierto por si aparecía el león o Hemingway.


Horas más tarde y en lo profundo del sopor un dependiente lo despabiló. 


Lo primero que preguntó el Dr. Klik fue, donde servian el desayuno.



viernes, 12 de marzo de 2021

Dr. KLIK. Capitulo 4. Los personajes y hechos en esta novela son reales. Cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.


 

Capítulo 4 


El éxito en el arte, es tener 

un buen refrigerador.


Dr. Klik



       

   Un nuevo día despertaba en la ciudad de Miami Beach. De a poco, el sol alzaba su esplendor sobre el mar. En el salón de conferencias de la biblioteca pública, los alumnos discutían el último pie de esfuerzo que el profesor de escritura Merlin, propuso para la clase justo cuando el comando del Dr. Klik hizo su aparición por asalto a punta de lapicera - láser. Aprovechó el factor sorpresa y maniató al profesor junto a su asistente, la poeta Merlina, en dos sillas para la ocasión. El Dr. Klik se proclamó el nuevo director del taller ante la mirada atónita de los concurrentes. Lo del comando era una ilusión, un invento del Dr. Klik para amedrentar a la masa porque en realidad actuaba solo. Solo, pero con un plan medido a la perfección; trazado durante años, meses, días, horas, minutos, segundos y fracción hasta llegar a ese momento de éxtasis para el corazón valiente y lúdico del Dr. Klik. 


   Debido a la excitación pidió un vaso de agua pero se lo negaron, (Tanto plan, tanto estudio, tanta perfección y olvido lo más importante, el agua). Trato de disimular su error desplegando una banda presidencial con las letras DDT, siglas de: Director Emérito Del Taller De Escritura Patafísica; la bien conocida y característica máscara y tubo de oxigeno Dr. Klik, un lápiz, un pequeño cuaderno de notas y un Manifiesto Patafísico que extendió rápido al frente del salón tomando la palabra:

       

   —Señores y señoras, haciendo caso omiso a todas las voces, les presento el último Manifiesto de la Literatura Patafísica: la abolición absoluta del clavo, la bolita y los dos ganchitos. En cambio, propongo una nueva fuente creativa, el elixir de los narradores, la panacea total, la alquimia de la literatura, la ecuación que todo lo soluciona, una ecuación que desde los albores de la Patafísica Literaria hubieran dejado perplejo a todos los escritores clásicos y hasta el mismísimo y afamado primer premio Relatomania, Rynka. ¡Con ustedes, damas y caballeros! La ecuacion literaria            


   El discurso fue interrumpido por la alumna Sabrina que se levantó de la mesa y trató de abrir la puerta. Al darse cuenta de que estaba cerrada dirigió su mirada al Dr. Klik que explotó de alborozo. 

   

   —Mi querida Sabrina, me crees tan tonto. — espeto el Dr. Klik.

   

   —No puedo perder el tiempo y soportar sus estupideces. Tengo dos esposos, un amante que murió atropellado por mi ex, cuatro hijos, seis mascotas y estoy bordando el rostro de Frida Kalho en el felpudo del gato. —gritaba Sabrina desencajada.

          

   Su valor, animó a otros alumnos como Frank que tomó la palabra haciendo gestos con las manos mientras decía: 

   

   —Dr. Klik quiero más diálogo por favor. En vez de contar la acción me gustaría que la misma sea descrita a través de un coloquio, y si no me pongo a dibujar.


   Sin querer, Frank le dio una idea a el Dr. Klik que permanecía al frente del salón impávido, pero como de pavo tiene solo los mocos le dijo:

   

   —¡Bueno Mr. Frank! Mientras doy la clase usted podrá retratarme.

           

   Entre tanto, Los Merlines permanecían maniatados en un rincón con una cinta en la boca, haciendo movimientos con la cabeza en señal de vaya saber qué, cuándo con los ánimos exaltados Ivelisse tomaba fotos para una muestra en Hialeah, titulada “Dr. Klik en acción”  En tanto, la alumna Estela experimentó un deja vu diciendo que todo lo había vivido en Nueva York y el alumno con asistencia perfecta José, se negó a tomar nota alegando problemas con Radio Mambí. Alina se convirtió en microcuento pensando que de esa manera se escapaba por debajo de la puerta pero todo esto no fue suficiente para amedrentar al Dr. klik que, cansado de tanta vanidad y con un brazo en alto y fascista amenazó diciendo:

   

   —¡Señoras y señores! Terminemos con la pantomima del rechazo. No hay nada que puedan hacer. Si ustedes no me permiten continuar no tendré otro remedio que destruir los archivos del profesor Merlín y con él todas las ilusiones de publicar jamás en la vida. 

    Al Dr. Klik, que en el fondo tiene su corazoncito pero muy en el fondo, le daba lástima ver maniatados a Los Merlines. Recordaba los buenos momentos vividos y se le piantó un lagrimón, pero enseguida su cerebro reptiliano se despertó.

   

   —¡Damas y caballeros, dejemos la melancolía para otro momento y continuemos con la clase! —esto decía el Dr. Klik cuando todos callaban.

   

   —Bien, la ecuación es la siguiente: Personaje + Narrador + Trama = Cuento. Si pasamos la variable personaje al otro lado de la ecuacion quedaría - Personaje + cuento, es decir con menos personajes tengo más acción, más cuento, esto es coherente con la economía de recursos en el género. Bien, ahora pasemos a cuento con signo negativo, quedando de la siguiente manera: Personaje + Narrador + trama - Cuento = 0, es decir puedo tener todos los elementos de la ecuación, pero menos cuento, no cuento nada. ¿Cuántas veces hemos contado nada? Se da cuenta que si usted no cuenta, cuenta otro. La siguiente y ¡Ojo que esta tiene trampa! Le damos signo negativo a Trama; -Trama + Cuento, de por sí es un resultado a revisar.  A primera vista, es imposible porque un cuento sin trama no es cuento. Y si me desafían, tengo más variables de la ecuación con solo cambiar de sexo...

    El error le provocó carraspera y miró al alumnado que a esas alturas estaba profundamente dormido. Salvo el alumno Paciano, que aconsejaba al Dr. Klik mediante un bailecito ridículo mejorar el lenguaje corporal; otros prestaban atención al delirio no porque les interesara la exposición, sino porque en el caso de Asdrúbal, había sido extorsionado por el Dr. Klik con una foto en su teléfono. En la captura, Asdrúbal podía ver su coche rodeado de cuatro grúas. El costo de las mismas le haría peligrar su carrera en la Universidad de Salamanca teniendo que cursar en Calamuchita, provincia de Córdoba. Esther, más perdida que en calle Canal y Fuentes, que estaba pensando en su novela de 1485,3 páginas, permanecían callados, mientras todos esperaban que suene el teléfono de Ilse que nunca sonó. El último intento avezado, por cierto, fue la danza del vientre interpretada por Butis, pero el Dr. Klik tenía un antídoto para ese tipo de seducción fatal; una inyección de contra testosterona que se aplicó rápidamente antes de sucumbir al encanto de los velos.

 

   La directora del establecimiento fue advertida por un adicto a la literatura que estaba buscando un taller de último minuto para darse una sobredosis. La mayor responsable, llamó al grupo de operaciones especiales SWAT que llegó enseguida tratando de no llamar la atención con: 10 unidades de asalto, 40 patrulleros, 20 motorizados, 30 efectivos en bicicleta, 50 a caballo, 60 perros de la unidad K 9 (entre ellos el famoso Yanko) 70 gatos de la unidad especial MIAU 7 y más de 100 efectivos de a pie por si las moscas, mejor dicho, por si los mosquitos, que están tan de moda. Rápidamente y desplegando toda la logística, dieron un ultimátum al Dr. Klik por medio de altavoces. El eco se escuchó sobre la bahía rompiendo la quietud del vecindario.

   

   —Dr. Klik,ik, ik, ik. Sabemos que está parapetado, ado, ado, ado,  y que tiene rehenes, enes, enes, enes. No cometa ninguna locura, ura, ura, ura…….

          

   El Dr. Klik lamentó la ausencia de González. Necesitaba un abogado que lo defendiera, sin embargo no estaba tan seguro de que estuviera de su lado. Pero como señalé al principio, el Dr. Klik estaba listo para lo peor. Se podrá decir cualquier cosa de él, pero nunca que no cuide la estética. Como en el teatro griego, inventó un Deus Ex Machina, sacó una manga del as. Abrió una puerta interna del salón que solo él conocía y desapareció. El alumnado fue rescatado minutos después. Los agentes que lo siguieron perdieron su rastro. La única prueba en la escena del crimen era una nota que decía: “Si quieren encontrarme, no me busquen” Dr. klik.

 


 




Capítulo 4 



       

   Un nuevo día despertaba en la ciudad de Miami Beach. De a poco, el sol alzaba su esplendor sobre el mar. En el salón de conferencias de la biblioteca pública, los alumnos discutían el último pie de esfuerzo que el profesor de escritura Merlin, propuso para la clase justo cuando el comando del Dr. Klik hizo su aparición por asalto a punta de lapicera - láser. Aprovechó el factor sorpresa y maniató al profesor junto a su asistente, la poeta Merlina, en dos sillas para la ocasión. El Dr. Klik se proclamó el nuevo director del taller ante la mirada atónita de los concurrentes. Lo del comando era una ilusión, un invento del Dr. Klik para amedrentar a la masa porque en realidad actuaba solo. Solo, pero con un plan medido a la perfección; trazado durante años, meses, días, horas, minutos, segundos y fracción hasta llegar a ese momento de éxtasis para el corazón valiente y lúdico del Dr. Klik. 


   Debido a la excitación pidió un vaso de agua pero se lo negaron, (Tanto plan, tanto estudio, tanta perfección y olvido lo más importante, el agua). Trato de disimular su error desplegando una banda presidencial con las letras DDT, siglas de: Director Emérito Del Taller De Escritura Patafísica; la bien conocida y característica máscara y tubo de oxigeno Dr. Klik, un lápiz, un pequeño cuaderno de notas y un Manifiesto Patafísico que extendió rápido al frente del salón tomando la palabra:

       

   —Señores y señoras, haciendo caso omiso a todas las voces, les presento el último Manifiesto de la Literatura Patafísica: la abolición absoluta del clavo, la bolita y los dos ganchitos. En cambio, propongo una nueva fuente creativa, el elixir de los narradores, la panacea total, la alquimia de la literatura, la ecuación que todo lo soluciona, una ecuación que desde los albores de la Patafísica Literaria hubieran dejado perplejo a todos los escritores clásicos y hasta el mismísimo y afamado primer premio Relatomania, Rynka. ¡Con ustedes, damas y caballeros! La ecuacion literaria            


   El discurso fue interrumpido por la alumna Sabrina que se levantó de la mesa y trató de abrir la puerta. Al darse cuenta de que estaba cerrada dirigió su mirada al Dr. Klik que explotó de alborozo. 

   

   —Mi querida Sabrina, me crees tan tonto. —le espeto el Dr. Klik.

   

   —No puedo perder el tiempo y soportar sus estupideces. Tengo dos esposos, un amante que murió atropellado por mi ex, cuatro hijos, seis mascotas y estoy bordando el rostro de Frida Kalho en el felpudo del gato. —gritaba Sabrina desencajada.

          

   Su valor, animó a otros alumnos como Frank que tomó la palabra haciendo gestos con las manos mientras decía: 

   

   —Dr. Klik quiero más diálogo por favor. En vez de contar la acción me gustaría que la misma sea descrita a través de un coloquio, y si no me pongo a dibujar.


   Sin querer, Frank le dio una idea a el Dr. Klik que permanecía al frente del salón impávido, pero como de pavo tiene solo los mocos le dijo:

   

   —¡Bueno Mr. Frank! Mientras doy la clase usted podrá retratarme.

           

   Entre tanto, Los Merlines permanecían maniatados en un rincón con una cinta en la boca, haciendo movimientos con la cabeza en señal de vaya saber qué, cuándo con los ánimos exaltados Ivelisse tomaba fotos para una muestra en Hialeah, titulada “Dr. Klik en acción”  En tanto, la alumna Estela experimentó un deja vu diciendo que todo lo había vivido en Nueva York y el alumno con asistencia perfecta José, se negó a tomar nota alegando problemas con Radio Mambí. Alina se convirtió en microcuento pensando que de esa manera se escapaba por debajo de la puerta pero todo esto no fue suficiente para amedrentar al Dr. klik que, cansado de tanta vanidad y con un brazo en alto y fascista amenazó diciendo:

   

   —¡Señoras y señores! Terminemos con la pantomima del rechazo. No hay nada que puedan hacer. Si ustedes no me permiten continuar no tendré otro remedio que destruir los archivos del profesor Merlín y con él todas las ilusiones de publicar jamás en la vida. 

 

   Al Dr. Klik, que en el fondo tiene su corazoncito pero muy en el fondo, le daba lástima ver maniatados a Los Merlines. Recordaba los buenos momentos vividos y se le piantó un lagrimón, pero enseguida su cerebro reptiliano se despertó.

   

   —¡Damas y caballeros, dejemos la melancolía para otro momento y continuemos con la clase! —esto decía el Dr. Klik cuando todos callaban.

   

   —Bien, la ecuación es la siguiente: Personaje + Narrador + Trama = Cuento. Si pasamos la variable personaje al otro lado de la ecuacion quedaría - Personaje + cuento, es decir con menos personajes tengo más acción, más cuento, esto es coherente con la economía de recursos en el género. Bien, ahora pasemos a cuento con signo negativo, quedando de la siguiente manera: Personaje + Narrador + trama - Cuento = 0, es decir puedo tener todos los elementos de la ecuación, pero menos cuento, no cuento nada. ¿Cuántas veces hemos contado nada? Se da cuenta que si usted no cuenta, cuenta otro. La siguiente y ¡Ojo que esta tiene trampa! Le damos signo negativo a Trama; -Trama + Cuento, de por sí es un resultado a revisar.  A primera vista, es imposible porque un cuento sin trama no es cuento. Y si me desafían, tengo más variables de la ecuación con solo cambiar de sexo...

 

   El error le provocó carraspera y miró al alumnado que a esas alturas estaba profundamente dormido. Salvo el alumno Paciano, que aconsejaba al Dr. Klik mediante un bailecito ridículo mejorar el lenguaje corporal; otros prestaban atención al delirio no porque les interesara la exposición, sino porque en el caso de Asdrúbal, había sido extorsionado por el Dr. Klik con una foto en su teléfono. En la captura, Asdrúbal podía ver su coche rodeado de cuatro grúas. El costo de las mismas le haría peligrar su carrera en la Universidad de Salamanca teniendo que cursar en Calamuchita, provincia de Córdoba. Esther, más perdida que en calle Canal y Fuentes, que estaba pensando en su novela de 1485,3 páginas, permanecían callados, mientras todos esperaban que suene el teléfono de Ilse que nunca sonó. El último intento avezado, por cierto, fue la danza del vientre interpretada por Butis, pero el Dr. Klik tenía un antídoto para ese tipo de seducción fatal; una inyección de contra testosterona que se aplicó rápidamente antes de sucumbir al encanto de los velos.

 

   La directora del establecimiento fue advertida por un adicto a la literatura que estaba buscando un taller de último minuto para darse una sobredosis. La mayor responsable, llamó al grupo de operaciones especiales SWAT que llegó enseguida tratando de no llamar la atención con: 10 unidades de asalto, 40 patrulleros, 20 motorizados, 30 efectivos en bicicleta, 50 a caballo, 60 perros de la unidad K 9 (entre ellos el famoso Yanko) 70 gatos de la unidad especial MIAU 7 y más de 100 efectivos de a pie por si las moscas, mejor dicho, por si los mosquitos, que están tan de moda. Rápidamente y desplegando toda la logística, dieron un ultimátum al Dr. Klik por medio de altavoces. El eco se escuchó sobre la bahía rompiendo la quietud del vecindario.

   

   —Dr. Klik,ik, ik, ik. Sabemos que está parapetado, ado, ado, ado,  y que tiene rehenes, enes, enes, enes. No cometa ninguna locura, ura, ura, ura…….

          

   El Dr. Klik lamentó la ausencia de González. Necesitaba un abogado que lo defienda, sin embargo no estaba tan seguro de que estuviera de su lado. Pero como señalé al principio, el Dr. Klik estaba listo para lo peor. Se podrá decir cualquier cosa de él, pero nunca que no cuide la estética. Como en el teatro griego, inventó un Deus Ex Machina, sacó una manga del as. Abrió una puerta interna del salón que solo él conocía y desapareció. El alumnado fue rescatado minutos después. Los agentes que lo siguieron perdieron su rastro. La única prueba en la escena del crimen era una nota que decía: “Si quieren encontrarme, no me busquen” Dr. klik.