Contra Capítulo 7
Amarte, solo por amor al arte.
No toco tu boca, etérea. La deseo desde el primer día que la vi; la deseo tanto que si me sacara una selfie la verías pegada en el medio de mi frente, como si fuera un tercer ojo; un ojo, al que le gustaría jugar al cíclope si lo dejaras. Pero no, no la toco. Solo me queda la fantasía y la ilusión frágil de que algún día será mía, para morderla suavemente y sentir mariposas en mi boca y tu boca en flor. Pero cuanto más pasa el tiempo, la desesperación, el desgarro de la carne, la huida a otra parte, el miedo y el gusto amargo que fuiste todo deseo alguna vez; regreso violentamente a este presente con un afán que se propaga en el espacio infinito, atravesando la muerte, que por más dolorosa que sea nunca lo será como esta sensación masoquista de no tocar tu boca, de solo desearla. Una boca ya inalcanzable para mis besos, tan lejos, que ya prefiere el silencio, antes que el rechazo de tu boca, que no toco, solo la deseo y la miro; por ahora.

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