Luego del éxito en el hotel Betsy, el Dr. Klik estaba de subidón como para aburrirse en una tertulia literaria. La cita era en la casa de los Merlines. Los invitados eran viaipis con ese al final.
—¡Dr. Klik! ¿Vino o cerveza? —le preguntó Merlina.
—Las dos cosas. —le contestó el Dr. Klik mientras saludaba a Merlín que estaba sentado en el cómodo sillón y se revolcó de la risa.
Merlin tiene una forma graciosa de reírse. Se despatarra todo.
El Dr. Klik sacudió la mano de Asdrúbal que estaba sentado en la mesa del comedor junto a una botella de ron.
—¡Que bueno que viniste! ¿Cómo has estado? — le dijo Asdrúbal mostrándole los dientes blancos.
Al Dr. Klik le recordaba la anécdota de Onetti cuando le preguntaron por su dentadura y contestó que se la había prestado a Vargas Llosa.
El otro invitado, Fuentes, permanecía callado y sentado frente a Merlín. Los pantalones arremangados. Las medias de diferente color. Merlin lo increpó.
—¡Hey Fuentes! Tenes las medias de otro color.
—¡Sí tengo otro par igual en casa! —contestó.
Y otra vez la risotada de Merlín y su desparpajo. Pronto Merlina cambió de tema.
—¡Dr.Klik, te esperamos en la próxima clase del taller! ¡Se pelean para leer! ¿No es cierto Merlin?
Merlín asintió con la cabeza mientras hacia un fondo blanco de vino rojo.
Al Dr. Klik no le gustan los talleres literarios. En una época fue asiduo concurrente, sin embargo no llegó a escribir nada.
—Y vos ¿Leíste algo?— le preguntó el Dr. Klik a Merlina que lo fulminó con la mirada diciéndole
—Estoy cansada de repetirlo, yo soy poeta y el taller es sobre cuentos y yo no estoy para cuentos.
Luego intervino Merlin.
—¡Fuentes leyó! Pero solo una parte. El cuento tiene varias partes. ¿No es así Fuentes?
—Correcto. —contestó Fuentes alzándose los pantalones. Ahora se le veían los pelos. Luego continuó.
—El cuento tiene varias partes. La que leí en la clase es la tercera parte. Para entender, tienen que leer la primera que todavía está en etapa de edición y la segunda que aun no escribí porque estoy escribiendo la quinta, que nada tiene que ver con la tercera y menos con la cuarta; que si tiene que ver con la sexta que nunca empecé. ¿Se entiende?
En ese momento Merlín se atragantó. Merlina fue corriendo a la cocina a traer un vaso de agua. El único que quedaría en la mesa. Merlín bebió un sorbo. Luego pudo hablar.
—¡Dr. Klik, el cuento de Fuentes tiene una línea que es magistral! ¿No es así Merlina?
Merlina no dijo nada. Miraba el vaso de agua.
—¡Dale Fuentes! —insistió Merlin. —¡Dale!
Todos nos quedamos esperando.
—La frase dice así: —continuó un Fuentes desganado.
“Estiró su cabeza hacia adelante y se acomodó los anteojos, para escuchar mejor”
Merlín se despatarro otra vez y por poco se cae del sillón. Asdrúbal mostraba los dientes hasta las encías. Fuentes ya no tenía más pantalón para arremangarse y Merlina comenzó a reír con muecas. Al Dr. Klik le pareció haber escuchado la frase en otro lado.
Asdrúbal miro la hora. El Dr. Klik también. Merlina movía la copa como toda una catadora y mientras degustaba el Merlot paladeaba la pregunta.
—¿Algún proyecto literario? Una risita socarrona acompañó al interrogatorio.
Todo el mundo se miró entre sí. Luego Asdrúbal habló. Le temblaba la voz.
—¡Si! ¡Yo, yo, yo mande un texto al concurso, ese! ¿Cómo se llama? ¿Relatomania?
—¡Fuentes también! ¿No es cierto Fuentes?
Fuentes ni siquiera se acordaba. Miró a Merlín asustado. La cara de Merlina viró al rojo punzó. Era como si le hubiera picado un bicho. Odiaba el concurso.
—¡Es un certamen que está devaluado! —fue lo primero que dijo. —¡Los jueces no saben nada! —continuó.
Hubo un silencio. Merlina tenía los ojos desorbitados como satélite perdido. Su nariz se había convertido en aguja. Más que aguja era aguijón. El Dr. Klik miró a todos menos a ella. El Dr. Klik tiene mala experiencia con los aguijones. Merlin trato de apaciguar los ánimos diciendo:
—¡Bueno pero si alguien del taller participa, podemos ir a la lectura!
Merlina abrió los ojos como si hubiese visto al diablo. El Dr. klik se levantó de la silla.
—¿Adonde vas? —¡Tú eres cómplice de ese concurso barato! —le decía Merlina
El Dr. Klik caminó hasta la puerta que se cerró a su espalda.
—Nos vemos en el taller. —se le escuchó decir.

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