—Estimado público. Tenemos el honor de presentar al Padre de la Patafísica. Creador de la Escuela de Arte y Costura Patafísica. Profesor Emérito de la Universidad del Sorbete. Licenciado en Ciencia de las Encías. Doctor Honoris Sin Causa en la causa que todavía no tiene nombre; ¡Con ustedes, Damas y Caballeros! El Doctor Klik.
Con el auditorio de pie, entradas agotadas y haciendo gala de su efímera popularidad, el Dr. Klik se puso la máscara de buzo, tomó una bocanada de aire por el respirador y dijo:
—¡Señoras y señores, damas y caballeros y los no tan caballeros! Muchísimas gracias por su ausencia. Para los que me conocen y los que no también, saben que estoy obsesionado por los avances de la física cuántica y su conexión con el campo espiritual. Esta inquietud sobre las enseñanzas védicas, la vacuidad de las formas y la impermanencia de las cosas, me llevó a calcular la felicidad y su relación espacio-tiempo-universo.
Sentadas en primera fila, la doctora en Patafísica Etílica, Emma Toma, popular por su tesis “La resaca y su influencia en la estructura molecular del hielo”; se tomó un shot de Ginebra Bols en tanto la señora Rita Le Plumet, doctora en Patafísica Plumifera, célebre por su estudio ¿Que tienen que ver las plumas con las almohadas? se acomodo su plumífero abrigo de piel de gallina mientras un chiflete se colaba por una de las ventanas. El Dr. Klik se frotó las manos y continuo.
—Oportunamente me referí al tema utilizando los parámetros de mi mentor y filósofo preferido el gran Schopenhauer, llegando a la conclusión de que la felicidad es inversamente proporcional a la variable tristeza originando el siguiente postulado: (+F/1 = -Tx1) ¿Qué significa esto en términos gramaticales? Que la felicidad se mide en momentos tristes; cuanto menos tengo, más feliz me siento. En su momento fui muy criticado, pero gradualmente encontré adeptos a esta manera de definir la dicha.
Atrás y cerca de la puerta, el doctor JH Salmont, defensor acérrimo de la teoría relativa de los anti salmones en el espacio gravitacional y su influencia en la constipación, le hizo señas al repudiado doctor en Patafísica No-Ambiental, Alfredo Donaire, que acababa de publicar su obra póstuma “Y a mi que me importa el aire” y se fueron a fumar al lobby en el preciso momento que el Dr. Klik continuaba diciendo:
—Pero mi empeño va más allá de la definición de la felicidad en conceptos gramaticales, porque así como todo es texto, todo es número. La pregunta que me ha quitado el sueño durante los últimos años es: ¿Cuánto dura la felicidad del hombre con respecto a la edad del universo?
Cindy, que era un amigo de otro amigo de un primo lejano y estaba sentado en primera fila, hacía cuentas con una calculadora patafisica. El Dr. Klik continuó.
—El primer dato que necesitaba conocer era la edad del universo Patafísico y para eso utilice la velocidad de la luz en kilómetros cuyo valor es de un millón ochenta mil y lo multiplique por las horas del día y por la cantidad de días en un año y encontré que la edad del universo es de nueve mil cuatrocientos sesenta y un millones de años. Esta cantidad, comparada con la edad promedio del hombre, dividido por la edad del universo, dio como resultado la cifra de: cero, coma, cero cero cero cero cero cero cero cero cero setenta y tres años, que pasado a minutos, no es más que: cero, coma, cero cero cero treinta y ocho minutos que multiplicado por los años mozos me da una cifra de cero, coma, cero cero ciento catorce minutos. Como consecuencia de esto, señoras y señores, concluí que apenas fui feliz un instante. Un lapso de tiempo tan efímero como el aleteo de una mariposa. Solo un pensamiento de carácter universal me liberó de la angustia. Señoras y Señores, al que todo lo aqueja que se ponga a hacer cuentas.
Tras los aplausos y dando por finalizada la reunión, (al Dr.Klik no le gustan las preguntas, ni los comentarios) los invitados concurrieron al bar del centro de convenciones para festejar la despedida hacia Miami, donde el Dr. Klik presentaría su ignorada tesis: “La Ecuacion Literaria”.
Luego de varias copas fueron echados a patadas del establecimiento.
Sobre un cielo blanquiceleste y el Obelisco de fondo; testigo febril de muchos hechos y también de este, fueron inmortalizados por los paparazzi; Donaire, Cindy, Rita, Salmont y el Dr. Klik de la mano de Emma Toma, corriendo desnudos por la avenida Rivadavia, hacia Ezeiza.
Desde ahí tomó el último avión con Visa de Artista, luego de que el presidente Donald Trump cancelara el beneficio.
Fue el último pasajero en subir. Se retrasó por exceso de equipaje.
No había tenido tiempo de secar la ropa y todo pesaba el doble.
Antes de abordar, un empleado le pidió que apague la luz.

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